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El 38° aniversario del desembarco en Malvinas se recuerda en el marco de otra guerra

El Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas se conmemora este año sin que se haya realizado la tradicional vigilia en la Plaza Malvinas de Ushuaia y en otros lugares del país. En medio de la crisis producida por el coronavirus, un ex combatiente y médico del Eva Perón compara ambas circunstancias.

Amanecía el 2 de abril de 1982 y la sorpresa invadía al pueblo argentino. Por las emisoras de radio se anunciaba el desembarco de fuerzas militares argentinas en las Islas Malvinas.

Un sentimiento que oscilaba entre lo patriótico, lo triunfalista y lo escéptico se expandió en todo el país, mientras la dictadura hacía equilibrio para sostener su gobierno que mostraba verdaderas grietas en el plano económico.

Los hechos que después se sucedieron son más o menos conocidos por todos: el comienzo de la guerra tras el desembarco de fuerzas inglesas en las islas, la información amañada de noticieros de radio y televisión, como la publicada en diarios y revistas que engañaba a todos, una colecta de dinero y bienes que jamás llegaron a los soldados y el final con derrota y rendición de Argentina el 14 de mayo.

A 38 años de aquel desembarco, en el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas, el ex combatiente y médico neonatólogo del Hospital Eva Perón de Granadero Baigorria, Claudio Petrucci, comparó el conflicto bélico con la lucha actual frente al coronavirus.

«Es un 2 de abril especial y similar a aquel de 1982, porque estamos en una situación de crisis. La guerra es la guerra, pero esto es una crisis que nos atraviesa a todos, y se mezclan las experiencias vividas hace 38 años con las que vivimos hoy», relató Petrucci.

En una charla con la agencia de noticias Télam, Petrucci afirmó que en el 82 “el enemigo extranjero era conocido, lo podíamos ver, mientras que hoy también llega del extranjero, pero es invisible».

Tato, como lo llaman sus amigos, cree que Malvinas dejó una huella en el pueblo argentino.

«A algunos nos tocó ir a las Islas», porque «hubo un pueblo que atravesó la guerra» y que fue convocado por la «solidaridad», tal como ocurre ahora ante la pandemia.

Aunque este año no hubo vigilia ni festival, Petrucci destacó la necesidad de «mantener viva la memoria» por «quienes dieron la vida en el conflicto, los que volvieron y ya no están» y por los que siguen vivos.

La vigilia – agregó – la hará cada uno en su casa, y algunos asistiendo a personas en situación de calle, con la idea de que el 2 de abril los encuentre a «todos unidos».

Petrucci, que cuando fue convocado a combatir en Malvinas jugaba al fútbol y aspiraba a defender el arco de Rosario Central en primera división, le contó a Télam que «más allá de los traumas y de lo doloroso» que fue la guerra, se pueden sacar «cosas positivas», entre las que destacó la capacidad que tienen los argentinos de «contribuir en una situación muy difícil para el país, que atraviesa desde la salud hasta lo socioeconómico».

Sobre su participación en la guerra, Tato recordó que llegó como soldado camillero a Malvinas, «con miles de dudas» porque «no estaba preparado».

Mientras aún resuena en su memoria la imagen del pozo/trinchera donde permaneció durante el conflicto y desde donde oía y veía caer las bombas enemigas a metros de distancia, el ex combatiente detalló: «No era solo esperar el momento de que cayera la bomba y no te cayera encima, o que no te alcanzara una esquirla, sino que teníamos que esperar el llamado para socorrer a alguien»,

Hoy, desde su casa, Tato reflexiona que en esta crisis «se vuelven a combinar la angustia y el estrés», algo que es «muy difícil» cuando, además, «están en juego la vida y la muerte».

Para Petrucci hoy su trinchera no es un pozo, sino un hospital público, donde gracias a que la gente respeta el aislamiento en sus casas, se está logrando mantener controlado el crecimiento de la curva de contagios tendiente a conseguir que no haya «una invasión de casos».

Dice además que «hay que apoyar y acompañar» a todos los que trabajan hoy en el sistema de salud, que «están en primera línea» como lo estaban los soldados en Malvinas.

«Lo importante es que estemos unidos, que podamos respetarnos, que podamos confiar el uno en el otro, que podamos manejarnos con información que no esté tergiversada, que los trabajadores de salud puedan trabajar en equipo y contemos con todos los elementos de protección personal», completó.

Por último, Tato le pidió a los argentinos que se cuiden y que no olviden que en la época de la guerra de Malvinas hubo “muchas plazas, plazas de euforia y plazas de angustia y tristeza, y es importante que esto pueda llegar a la gente que hoy tiene que salir a la calle. La gente que se está preparando para algo que todavía no mostró su máxima expresión».

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